Canto y Misión
martes, 17 de junio de 2025
domingo, 4 de diciembre de 2022
El Yaraví, Jarawi o Harawi - Canto del Alma
El Yaraví es un hermoso y antiguo género
musical Peruano
que es reconocido como Patrimonio Cultural del Perú.
Este ritmo combina poesía y canto y se caracteriza
por poseer un un movimiento lento, profundo e intenso;
por el hecho de ser un ritmo bastante triste
y cargado de
sentimiento.
Se cree que los
orígenes de este género literario-musical
se remontan a los comienzos del
Virreinato, en el siglo XVI,
donde ya se cantaba especialmente en el Sur del Perú.
Se dice que proviene de la fusión de dos culturas musicales:
la inca, donde se le conocía como Jarawi o Harawi,
y la hispánica, que la rebautizó como Yaraví,
tal y cómo se la conoce hasta ahora.
Este género literario musical se expande por gran parte del virreinato peruano,
se considera a Arequipa cuna del Yaraví, pero también se puede encontrar en departamentos
como:
Huamanga, Cusco, Huánuco, Ancash, Cajamarca y la propia Lima,
lugares donde se ha cultivado con más arraigo, pasión y en diferentes estilos.
El Yaraví que es un canto mestizo, se emparenta con el
"triste"
que se cultiva en los departamentos de La Libertad,
Lambayeque, Piura y Cajamarca (sierra norte),
y con la "muliza" de
Cerro de Pasco y Junín (sierra centro).
cultivadas más que por indígenas, por mestizos de ciudades de provincia,
está documentada en el Perú desde la segunda mitad del siglo XVIII.
A Mariano Melgar Valdivieso, que recopiló el yaraví de las picanterías Arequipeñas
se le podría considerar como el "creador" de los yaravíes o por lo menos el precursor de estos.
El yaraví se ha cantado mayormente en español y está más vinculado a la cultura señorial mestiza.
En la zona del Río de la Plata (Argentina - Uruguay),
el yaraví se proyectó bajo el nombre y la forma recreada de vidala y de vidalita.
El vocablo Yaraví
es una derivación mestiza del término quechua Harawi.
El "Vocabulario de la lengua general de todo el Perú,
llamada quichua o del inca" de Diego Gonzáles Holguín (1608), ofrece 4 definiciones:
1. Yuyaykukuna = "cantos del recuerdo";
2. Waynarikuna ="cantares de hechos de otros
o memoria de los amados ausentes y de amor y afición";
3. Wañupaq Harawi = "canción de endechas";
4. Allin harawi o Llunpaq harawiquy = "canciones,
cantares buenos a los divinos nuevos".
La profundidad del Yaraví nos embarca en un viaje profundo de la dulce tristeza del abandono,
la soledad y el vacío. Tiene esa extraña capacidad de tocar lo más recóndito y profundo
del alma del pueblo, de la persona y la tierra acompasando el delicioso silencio del terruño.
La identidad musical de Arequipa es el Yaraví, donde se mezcla la intimidad del canto íntimo
que se hace uno con los atardeceres que se roban a golpecitos la luz del alma.
Por eso cantamos Yaravíes, para acompañar con música melancólica nuestras soledades,
porque es parte de nuestros corazones afligidos, sufridos y solitarios pero siempre anhelantes.
Los cronistas españoles llamaban Harawi a las canciones que relataban hechos históricos,
o relatos que se refieren a temas relacionados con la siembra, espera cosecha, pena o soledad
que son parte de la vida campesina, y también de las peripecias amorosas
de los pastores, es por lo común un relato dialogado. Esto incluye también a la poesía.
Durante la conquista se sometieron con dureza y crueldad a los pueblos originarios.
Es cuando los “Harawis” de los vencidos comenzaron a componer poesías y canciones
que expresaban principalmente la pena la pesadumbre, la tristeza de sus creadores,
pero también la resistencia, la fortaleza y la esperanza de lograr su liberación.
Es durante este período en que posiblemente se castellaniza el Harawi por Yaraví.
El Yaraví tiene acompañamiento de guitarras
que no sólo refuerza la fuerza de las voces,
sino que hacen un preámbulo
para introducir las voces al canto
y para intercalar la sucesión de las estrofas.
En algunas partes del Perú como en Cajamarca,
se ha introducido el violín
para darle más melancolía y pausa al Yaraví.
En otras partes se ha incorporado el Charango,
el Ronroco quenas y quenachos y zampoñas.
Hoy cantamos Yaravíes en muchas partes del Perú, Argentina, Bolivia, Uruguay, ecuador y Colombia,
en cada país con sus variaciones y cambios de nombre, tonos y matices,
pero en todos, es el canto de un corazón sufrido y adolorido
por las penas por un amor inalcanzable o no correspondido.
domingo, 18 de septiembre de 2016
miércoles, 14 de septiembre de 2016
El canto y la adoración Eucarística
La Adoración Eucarística
- En la Adoración Eucarística adoramos sólo a Cristo. “Y este sacrificio, la Iglesia no cesa de reproducirlo en el Sacramento del altar bien conocido de los fieles, donde se muestra que en lo que ella ofrece se ofrece a sí misma”. (San Agustín, De civitate Dei 10, 6).
- Tambien tenemos silencios de distinta duración que le dan al canto lo que quiere significar.
- En la Adoración hay que generar momentos de silencio, para alabar con el corazón y el alma unida al Dios que nos ama.
- El silencio debe motivarnos a la contemplación callada y profunda, a la adoración en Espíritu y verdad, sagrado y consagrado. “Un aspecto que es preciso cultivar con más esmero en nuestras comunidades es la experiencia del silencio. Resulta necesario para lograr la plena resonancia de la voz del Espíritu Santo en los corazones y para unir más estrechamente la oración personal con la palabra de Dios y la voz pública de la Iglesia." (San Juan Pablo II, carta apostólica del 4 de diciembre de 2003, por el cuadragésimo aniversario de la Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la Sagrada Liturgia)
- cantamos al Sacramento de nuestra Iglesia. La Eucaristía es el compendio y la suma de nuestra fe: "Nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristía, y a su vez la Eucaristía confirma nuestra manera de pensar" (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses 4, 18, 5). [CIC 1327]
a la comunión con Jesús en medio de su comunidad, y no privilegiar cantos melosos, con la excusa de: "le canta al amor y en el amor vive Dios", "es mi experiencia de Dios" u otras justificaciones para obtener “tribuna”.
- En los cantos litúrgicos hay que conservar la solemnidad de la celebración, con música más reposada y hasta solemne.
- En el canto en comunidad, hagamos lo que nos recomienda san Pablo en Ef 5,19 y Col 3,16-17 “Reciten entre ustedes salmos, himnos y cánticos inspirados; canten y salmodien en su corazón al Señor".
- Si sentimos necesidad de dar gracias, cantemos con lo mejor de nuestras voces, con cantos desde nuestro corazón abierto para decirle “te amo” a aquel que sabemos que nos ama.
- Procuremos siempre que nuestros cantos sean inspirados y de nuestras comunidades católicas.
Que sean una oportunidad de orar. Que nos lleven al Lugar Santísimo que está en medio del pueblo.
- De cantantes o compositores católicos, conocidos o por conocer,
de tu comunidad o de otras comunidades Católicas.
debe participar en una parroquia o grupo Católico.
- La motivación, la inspiración y la interpretación debe ser Cristo, no el coro, grupo o solista.
- No es una "oportunidad" de hacerse conocido sino de vincularse más y mejor a Cristo.
- "Pues aquel que canta alabanzas, no solo alaba, sino que también alaba con alegría;
aquel que canta alabanzas, no solo canta, sino que también ama a quien le canta.
En la alabanza hay una proclamación de reconocimiento, en la canción del amante hay amor..."
[San Agustín, comentario sobre el Salmo 73 (72)]
Si hay grupos de iglesias de otras confesiones cristianas que aunque salieron en algún momento de la iglesia Católica quieren participar, deben:
- Reconocen y practican la comunión eucarística;
- Compartir prácticas eucarísticas comunes con nuestra Iglesia.
- En su predicación y práctica de fe no deben ser agresivas contra otras iglesias.












