domingo, 4 de diciembre de 2022

El Yaraví, Jarawi o Harawi - Canto del Alma

El Yaraví es un hermoso y antiguo género musical Peruano
que es reconocido como Patrimonio Cultural del Perú.
Este ritmo combina poesía y canto y se caracteriza
por poseer un un movimiento lento, profundo e intenso; 
por el hecho de ser un ritmo bastante triste
y cargado de sentimiento.
 

Se cree que los orígenes de este género literario-musical
se remontan a los comienzos del Virreinato, en el siglo XVI,
donde ya se cantaba especialmente en el Sur del Perú.
Se dice que proviene de la fusión de dos culturas musicales:
la inca, donde se le conocía como Jarawi o Harawi,
y la hispánica, que la rebautizó como Yaraví,
tal y cómo se la conoce hasta ahora.

Este género literario musical se expande por gran parte del virreinato peruano,
se considera a Arequipa cuna del Yaraví, pero también se puede encontrar en departamentos como:
 Huamanga, Cusco, Huánuco, Ancash, Cajamarca y la propia Lima,
lugares donde se ha cultivado con más arraigo, pasión y en diferentes estilos.

El Yaraví que es un canto mestizo, se emparenta con el "triste"
que se cultiva en los departamentos de La Libertad, Lambayeque, Piura y Cajamarca (sierra norte),
y con la "muliza" de Cerro de Pasco y Junín (sierra centro).

El uso del término "yaraví" para designar canciones tristes y románticas,
cultivadas más que por indígenas, por mestizos de ciudades de provincia,
está documentada en el Perú desde la segunda mitad del siglo XVIII.

A Mariano Melgar Valdivieso, que recopiló el yaraví de las picanterías Arequipeñas 
y también usó este método para expresar su desamor,
se le podría considerar como el "creador" de los yaravíes o por lo menos el precursor de estos.
El yaraví se ha cantado mayormente en español y está más vinculado a la cultura señorial mestiza.

En la zona del Río de la Plata (Argentina - Uruguay),
el yaraví se proyectó bajo el nombre y la forma recreada de vidala y de vidalita

El vocablo Yaraví
es una derivación mestiza del término quechua Harawi.
El "Vocabulario de la lengua general de todo el Perú,
llamada quichua o del inca"
de Diego Gonzáles Holguín (1608), ofrece 4 definiciones:
1. Yuyaykukuna = "cantos del recuerdo";
2. Waynarikuna ="cantares de hechos de otros
o memoria de los amados ausentes y de amor y afición";
3. Wañupaq Harawi = "canción de endechas";
4. Allin harawi o Llunpaq harawiquy = "canciones,
cantares buenos a los divinos nuevos".

La profundidad del Yaraví nos embarca en un viaje profundo de la dulce tristeza del abandono,
la soledad y el vacío. Tiene esa extraña capacidad de tocar lo más recóndito y profundo
del alma del pueblo, de la persona y la tierra acompasando el delicioso silencio del terruño.
La identidad musical de Arequipa es el Yaraví, donde se mezcla la intimidad del canto íntimo
que se hace uno con los  atardeceres que se roban a golpecitos la luz del alma.
Por eso cantamos Yaravíes, para acompañar con música melancólica nuestras soledades,
porque es parte de nuestros corazones afligidos, sufridos y solitarios pero siempre anhelantes.

Los cronistas españoles llamaban Harawi a las canciones que relataban hechos históricos,
o relatos que se refieren a temas relacionados con la siembra, espera cosecha, pena o soledad
que son parte de la vida campesina, y también de las peripecias amorosas
de los pastores, es por lo común un relato dialogado. Esto incluye también a la poesía.

Durante la conquista se sometieron con dureza y crueldad a los pueblos originarios.
Es cuando los “Harawis” de los vencidos comenzaron a componer poesías y canciones
que expresaban principalmente la pena la pesadumbre, la tristeza de sus creadores,
pero también la resistencia, la fortaleza y la esperanza de lograr su liberación.
Es durante este período en que posiblemente se castellaniza el Harawi por Yaraví.

El Yaraví tiene acompañamiento de guitarras
que no sólo refuerza la fuerza de las voces,
sino que hacen un preámbulo
para introducir las voces al canto
y para intercalar la sucesión de las estrofas.
En algunas partes  del Perú como en Cajamarca,
se ha introducido el violín
para darle más melancolía y pausa al Yaraví.
En otras partes se ha incorporado el Charango,
el Ronroco quenas y quenachos y zampoñas.

Hoy cantamos Yaravíes en muchas partes del Perú, Argentina, Bolivia, Uruguay, ecuador y Colombia, 
en cada país con sus variaciones y cambios de nombre, tonos y matices,
pero en todos, es el canto de un corazón sufrido y adolorido
por las penas por un amor inalcanzable o no correspondido.

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